El póquer y sus razones


El póquer es un juego de envite, azar y engaño, es decir, la apuesta puede ir aumentando en medio del transcurso de una mano (envite) y en cierta medida, influye el azar en el resultado final (la parte de engaño es obvia al existir el concepto del bluff).


póquerEn una categoría más o menos similar entran juegos como El truco, Gallos, Ajiley, Ronda, La Cruz, La Vateíta o Mus, pero a diferencia de la mayoría de éstos, el póquer se juega en forma individual y no en equipos o parejas y sin una apuesta es fija lo que, obviamente, genera mayor emoción.


Se dice que el principal juego de envite-engaño (e incluso azar) es el comercio en sí, en el arte de comprar barato y vender caro mediante el regateo y la negociación. No resulta extraño que la principal aplicación práctica de la “teoría matemática de juegos” sea en la teoría económica y principalmente en la creación de modelos de licitación de productos intangibles como las frecuencias de telecomunicaciones o de canales de televisión abierta.


Quizás la característica que ha hecho que el póquer sea el más difundido que el resto de estos otros juegos similares de envite, azar y engaño, es que posee la medida justa de sencillez que hace que lo comprenda cualquiera medianamente inteligente y la dosis adecuada de complejidad como para que pueda generarse un nivel de profesionalismo competitivo respecto a él.


¿Cuáles son las características del póquer que lo hacen tan adictivo? Sin pretender nombrarlas todas, se pueden señalar las siguientes:


Al igual que los juegos de mesa, es un desafío de uno contra todos en forma simultánea, lo que no se da en los deportes tradicionales ni en la mayoría de los juegos similares y que obviamente le da un matiz singular cuando se gana una partida.


Y por sobre todo, el esfuerzo mental y la destreza adquirida al tratar de reconocer y recordar las cartas que tienen nuestro rivales en su mano basados en su juego, su personalidad, lo que han hecho, su suerte, las apuestas realizadas, lo que hay en la mesa, su cara, etc. y al mismo tiempo evitar que hagan lo mismo con uno, es un desafío psicológico de una gracia difícil de explicar, ya sea cuando no se conoce a los jugadores o cuando son viejos conocidos que tratan de engañarnos.