“Pass the Sugar”, la autobiografía del campeón del Evento Principal de la World Series of Poker (WSOP) 2005, Joe Hachem, co-escrita con Peter Ralph, es entretenida pero un poco cruda historia que repasa la vida del australiano nacido en Líbano, que surgió inesperadamente en la WSOP 2005 volviendo locos a los amantes del deporte en su país. El libro, está titulado con la frase que Hachem utilizó por años y que hizo famosa en su camino la victoria, donde quienes lo apoyaban gritaban desde las tribunas ante cada pot que ganaba “Aussie, Aussie, Aussie! Oi! Oi! Oi!”
Pass the Sugar es la segunda biografía de un ganador del Evento Principal que aparece esta década, siguiendo a la del 2005 “Moneymaker”, escrita por Chris Moneymaker con Daniel Paisner. Como en el caso de Moneymaker, Hachem sale del anonimato a un nivel de fama internacional mayor que la del mundo del poker en si mismo, una historia que madura, que decepciona un poco por no llegar a cumplir todas sus promesas, la que podría haber sido una gran historia termina siendo solo adecuada, como una foto de un paisaje a través de la lente de una cámara, no llega a estar en foco.
El libro es esencialmente un rejunte de narraciones en primera persona por Joe Hachem y otros, comenzando la historia en el momento que cambiaría la vida de Hachem, cuando se sentó en el mano a mano final frente al eventual segundo, Steven Dannenmann, por el título. Desde ese momento, la primera parte del libro, titulada “Parte Uno – El Evento Principal”, se compone de una serie de recuerdos de Hachem sobre su participación en la WSOP 2005, diseñados para descubrir el carácter del intrigante australiano con una interesante historia de fondo, mientras de golpe y literalmente se encuentra n el centro del escenario. La parte de poker de la historia funciona bien; la expansión del personaje, un poco menos. Lo que emerge es una descripción incompleta del que seguramente es una de las más complejas personalidades en el mundo del poker… pero esta personalidad está como actuada, para las cámaras.
La decisión de último momento de participar en la WSOP 2005, cortesía de un gesto de último minuto y un cambio en los planes de sus vacaciones por su esposa, Jeanie, le permitió acompañar a un grupo de amigos de Melbourne que iban a jugar a Las Vegas. Hachem notó buenas señales para una excelente participación, contándole a su esposa que a su esposa con insistencia que terminaría en la tercera o la primera posición. Los amigos de Hachem vieron estas señales convertidos en realidad, incluyendo a su hermano menor Tony, su primo Billy Sukkar y compañeros como Emad Tahtouh y Arul Thillai.
Los fanáticos del poker en televisión recordarán lo bien que se desempeño Hachem en la parte tardía del evento, cuando logró recuperarse de tener un stack muy chico para terminar con la victoria. Las cámaras de ESPN lo tomaron por primera vez cuando se acercaban los premios y lo mostraron de vez en cuando con grandes pares que se mantenían mientras avanzaba hacia la mesa final. Hachem ganó un par de carreras claves y recibió un golpe de suerte cuando hizo all-in en mala forma frente a Aaron Kanter, que era, hasta la mano en cuestión, el jugador más afortunado del evento. La suerte de Kanter cambió en esa mano, cuando Hachem logró el rey que necesitaba para doblar sus fichas y mantenerse vivo. La televisión describía a Hachem como uno de los jugadores con más suerte cuando más importaba. Lo que las cámaras de ESPN no mostraron, en su muy editada versión del Evento Principal, fue el proceso de cómo Hachem eligió sus pots en la acción tardía, cuando en ningún momento superaba el promedio de fichas en los primeros cuatro días de juego.
Cuando Hachem eliminó al amateur Dannenmann después de atraparlo con una escalera lograda en el flop, con 7-3 y con un flop enviado por el cielo de 6-5-4, fue casi anticlimático. Para el momento en que el mano a mano comenzó, Hachem había capturado la punta y la estrategia; sus más duros oponentes, Mike Matusow y Andy Black, ya habían sido eliminados y “Big Mo” estaba claramente del lado de Hachem. La victoria, junto con el gran festejo de los australianos, hizo de Hachem un héroe nacional y “Pass the Sugar” una de las frases más memorables del poker.
