Un juego con marca propia
El póquer está en boca de todos. Hoy en día este juego invade cualquier comunidad, no importa de qué país se trate: todos saben qué es el póquer, pero obviamente el número de personas que lo juega no es tan alto. De todos modos, es evidente que ha crecido en la actualidad desde sus inicios, especialmente desde que la navegación en Internet se ha vuelto mucho más accesible y masiva.
Pareciera que este famoso juego se ha puesto de moda, que ha alcanzado su mayor punto de popularidad. Esto es difícil de demostrar, pero lo que sí es cierto es que cada vez suma más adeptos. Lo que sucede es que antes se necesitaba juntar a un grupo de amigos o colegas para jugarlo, pero gracias a la magia de la tecnología, o mejor dicho de la banda ancha, ya no hay que esperar que nuestros amigos estén predispuestos a juntarse a jugar una partida con nosotros.
Otro factor a tener en cuenta es que el ser humano ha jugado desde el comienzo de los días, y desde que empezó a apostar no se ha detenido. Eso obviamente, no ha cambiado. El póquer posee una excelente mezcla de azar, apuesta y diversión.
Es notorio su desarrollo e influencia y está claro que sigue en alza, y con el tiempo sólo seguirá sumando más adeptos. Y esto lógicamente tiene que ver con la incursión del póquer en la pantalla televisiva. El póquer, sin preguntarnos previamente, se ha metido en nuestros hogares y nosotros le hemos dado la bienvenida a nuestro salón-comedor con gran naturalidad.
Pero la televisión no sólo nos lo presentó de una vez y para siempre, sino que también le imprimió un nuevo sello, una mirada diferente. Ahora podemos ver las cartas de cada uno de los jugadores y hasta podemos ponernos en su lugar.
En cada partida es posible elegir a nuestro jugador favorito. Vemos sus cartas y esperamos el flop. Entonces opinamos, a veces estamos de acuerdo, a veces no, pero también nos impacientamos y nos ponemos nerviosos con él.
Cuando a pesar de tener todas las estadísticas a nuestro favor la carta que esperamos no llega. Aunque no estemos jugando la partida se ha vuelto un juego interactivo.
Un tiempo después de ver, y ¿por qué no? criticar a los jugadores, aparece el jugador innato que todos llevamos dentro, y nos preguntamos, Si él puede, ¿por qué yo no? Entonces, un nuevo jugador de póquer habrá nacido.



